Las constantes nos dejan en un
hermoso giro
un enrosque con luces que titilan
impregnándose
un nuestras retinas, en un sucesivo
intento
de cautivarnos para luego
someternos a su lenguaje.
Exhalas e inhalas como si fuera la
última vez
mientras nos humedecemos por el
rocío del pasto.
Hermoso y desequilibrado
sentimiento
que configuramos en cada giro,
la marquesina con su sombra nos esconde
y nos obsequia el lado oscuro de la
luna,
el más bello.
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