lunes, 10 de octubre de 2011

Artista

Sembraste mis pies
en esta tierra dividida,
estampaste tu risa
en mi castigada sed,
robaste mi voz
para callar los lamentos.
Ahogaste mis lágrimas
en tus harapos nauseabundos,
cicatrizando mis heridas
con tu licor de vinagre,
y vendiste los retazos
de mi piel obsoleta,
solo a mis enemigos.
Tu risa, tu mirada,
tus movimientos,
degradan mi cielo,
condenándome
a mis últimos suspiros,
que humillados
en tu rito tan violento,
aquel, que me arranca
la sombra de esperanza
muerta al nacer.
Y empotrada como estatua
de mártires vencedores,
te deleitas mirándome
orgullosa de lo que soy.

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